¿Cuánta cantidad de CO₂ debe eliminarse para limitar el calentamiento global a 1,5 °C?
Explora los proyectos actuales de eliminación de carbono, las estrategias innovadoras y el papel de las políticas y las inversiones en la lucha contra el cambio climático.


El cambio climático es el desafío definitorio de nuestra era. A medida que las emisiones y las temperaturas globales siguen aumentando, la urgencia de actuar nunca ha sido mayor. Este artículo explora la pregunta fundamental: ¿cuánto CO₂ debemos eliminar de la atmósfera para limitar el calentamiento global a 1,5 °C? Analizaremos los objetivos del Acuerdo de París, los proyectos actuales de eliminación de carbono y las diversas estrategias que se están desarrollando para abordar esta tarea monumental.
El Acuerdo de París
En 2015, el Acuerdo de París marcó un hito histórico en la acción climática global. Más de 190 países se unieron para firmar este pacto histórico, comprometiéndose a limitar el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C, preferiblemente a 1,5 °C, por encima de los niveles preindustriales para finales de siglo. Algunos de los objetivos clave son:
- Limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales
- Lograr un mundo climáticamente neutro para mediados de siglo
- Aumentar la capacidad de adaptación a los impactos del cambio climático
- Alinear los flujos financieros con un desarrollo de bajas emisiones y resiliente al clima
Para alcanzar estos ambiciosos objetivos, el acuerdo estableció metas específicas:
- Las emisiones de gases de efecto invernadero deben alcanzar su punto máximo a más tardar en 2025.
- Las emisiones deben reducirse en un 43% respecto a los niveles de 2019 para 2030.
- Lograr un equilibrio entre las emisiones antropogénicas y las absorciones para 2050.
Aunque los objetivos están claros, alcanzarlos es complejo. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha subrayado que la reducción de emisiones por sí sola podría no ser suficiente. Sus escenarios coherentes con el objetivo de 1,5 °C demuestran que eliminar el CO₂ de la atmósfera es fundamental y complementa los esfuerzos de reducción de emisiones.
Un informe de 2018 del Global CCS Institute sugirió que, para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, es posible que debamos eliminar alrededor de 10 gigatoneladas de CO₂ al año de la atmósfera para 2050 mediante métodos de eliminación de carbono.
El estado actual de los proyectos de eliminación de dióxido de carbono
A fecha de 2023, la capacidad mundial de eliminación de dióxido de carbono (CDR, por sus siglas en inglés) es muy inferior a los niveles necesarios para cumplir el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París. A pesar de la urgente necesidad de una eliminación de carbono a gran escala, los proyectos actuales solo alcanzan una fracción de la capacidad necesaria.
La CDR total asciende a aproximadamente 2000 millones de toneladas de CO₂ al año, y la mayor parte proviene de métodos convencionales como la reforestación y el secuestro de carbono en el suelo. Los métodos novedosos de CDR, como el biocarbón, la meteorización mejorada de rocas, la captura y almacenamiento directo de carbono en el aire (DACCS) y la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS), contribuyen con apenas 1,3 millones de toneladas al año, menos del 0,1 % del total. Lo que es aún más preocupante es que los métodos de eliminación permanente representan solo 0,6 millones de toneladas al año, menos del 0,05 % del total.
Si bien los métodos convencionales de CDR están bien establecidos, los enfoques novedosos aún se encuentran en las primeras etapas de desarrollo e implementación. El sector se enfrenta a desafíos importantes, como los elevados costes de las tecnologías existentes y la limitada implementación a gran escala. Sin embargo, se ha producido un rápido crecimiento en la investigación, la concienciación pública y la creación de empresas emergentes, con una variedad cada vez mayor de métodos novedosos que atraen inversiones.
La diversa cartera de estrategias de eliminación de carbono
Las estrategias de eliminación de carbono pueden clasificarse, a grandes rasgos, en enfoques naturales y tecnológicos:
Estrategias basadas en la naturaleza:
- Forestación y reforestación: Plantar nuevos bosques o restaurar los existentes para absorber CO₂ mediante la fotosíntesis.
- Secuestro de carbono en el suelo: Implementar prácticas agrícolas que aumenten la cantidad de carbono almacenado en el suelo, como la siembra directa y los cultivos de cobertura.
- Restauración de humedales: Recuperar humedales degradados para mejorar su capacidad natural de almacenamiento de carbono y su biodiversidad.
- Gestión de suelos agrícolas: Adoptar prácticas como la rotación de cultivos, la labranza reducida y las enmiendas orgánicas para aumentar el contenido de carbono en el suelo.
Estrategias tecnológicas:
- Meteorización mejorada: Esparcir minerales triturados en la tierra o en los océanos para acelerar los procesos naturales de meteorización que absorben CO₂.
- Biocarbón: Producir un material similar al carbón vegetal a partir de biomasa e incorporarlo al suelo para almacenar carbono y mejorar la calidad del mismo.
- Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS): Cultivar biomasa para la producción de energía y capturar las emisiones de CO₂ resultantes para su almacenamiento a largo plazo.
- Captura y almacenamiento directo de aire (DACCS): Uso de máquinas para extraer CO₂ directamente de la atmósfera y almacenarlo bajo tierra o en productos de larga duración.
Estas diversas estrategias ofrecen una gama de opciones para eliminar el CO₂ de la atmósfera, cada una con sus propias ventajas, desafíos y potencial de escalabilidad. Probablemente será necesaria una combinación de estos enfoques para alcanzar los niveles de eliminación de carbono requeridos para cumplir con los objetivos climáticos globales.
El papel de las políticas y las inversiones
El despliegue exitoso de las estrategias de eliminación de carbono depende no solo de los avances tecnológicos, sino también de políticas e inversiones de apoyo. En Europa, diversas instituciones y países están dando pasos significativos en esta dirección. La Comisión Europea reconoce el papel crucial de la eliminación de dióxido de carbono (CDR, por sus siglas en inglés) y tiene la intención de centrarse en opciones basadas en la naturaleza, mientras que el Parlamento Europeo ha pedido priorizar la reducción de emisiones sobre la CDR, subrayando la importancia de conservar la biodiversidad y mejorar los sumideros y depósitos naturales. Por ejemplo, Suecia ha implementado un impuesto al carbono, que ha sido fundamental para reducir las emisiones y fomentar la inversión en tecnologías limpias. El Reino Unido ha establecido el Woodland Carbon Code, un estándar voluntario para proyectos de creación forestal que secuestran carbono, proporcionando un marco para las inversiones en compensación de carbono. Mientras tanto, la Estrategia Nacional de Hidrógeno de Alemania tiene como objetivo desarrollar tecnologías de hidrógeno verde, que podrían desempeñar un papel crucial en la eliminación y el almacenamiento de carbono. Estos ejemplos demuestran cómo los marcos políticos y las inversiones específicas pueden impulsar la innovación y la implementación de estrategias de eliminación de carbono en toda Europa, sentando un precedente para la acción global en la lucha contra el cambio climático.
Reflexiones finales
Abordar la crisis climática es una tarea compleja que requiere un enfoque multifacético. No existe una solución única para el problema climático. Se necesitará una combinación de:
- Reducción de emisiones
- Adopción de prácticas sostenibles
- Utilización de tecnologías de eliminación de carbono
Para limitar el calentamiento global y alcanzar los objetivos establecidos en el Acuerdo de París, los responsables políticos, las empresas y los individuos tienen un papel crucial que desempeñar. A medida que continuamos desarrollando e implementando estrategias de eliminación de carbono, queda claro que nuestros esfuerzos colectivos de hoy darán forma al clima del mañana. Esta versión revisada incluye una tabla de contenido, una breve introducción e incorpora ejemplos y datos para respaldar la información presentada. La estructura está más organizada, lo que facilita que los lectores naveguen e interactúen con el contenido.